viernes, 3 de abril de 2026

    “Hacemos bien, al hacerlo bien”

    ESPECIAL RSE | Capítulo III


    Jack Smart

    “Si uno como empresa es irresponsable, destruye la confianza y, si destruimos la confianza, nos pega en la góndola. Las empresas son actores sociales que tienen que estar integradas a su comunidad”, dice Jack Smart, gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Unilever Argentina.
    Otro de los puntos de este cambio fue pasar de una política reactiva a otra proactiva. De responder a distintas demandas con una actitud simplemente solidaria se pasó a las propuestas, aunque también solidarias, más racionales y planificadas.
    “La primer distinción es que solamente se puede ser solidario o generoso con el bolsillo de uno, por eso el único que puede ser altruista y generoso es el dueño de una compañía. Esa persona puede decidir qué hace con la utilidad de su compañía. Ahora, cuando uno está en una compañía que opera globalmente como ésta, donde en realidad los dueños no están acá sino que son un grupo de accionistas totalmente atomizado, hay que poner más racionalidad para tomar la decisión de cómo se va a responder a esa demanda que viene de afuera. Nos tenemos que preguntar cuál es el rol que vamos a cumplir dentro de la comunidad”, dice Smart .

    Tras la línea de negocios
    La propuesta es ser corporativamente responsable siguiendo la línea de negocios. En este sentido el foco está puesto en la alimentación, la higiene personal y la limpieza. Otro de los puntos es la sustentabilidad, en relación a la educación y al trabajo y la preservación de los recursos naturales.
    Unilever tiene una estructura global, regional y local. Desde la dimensión global, se desarrolla la estrategia general de responsabilidad corporativa, los lineamientos políticos y, desde lo local, se llevan adelante los aspectos tácticos, el modo de hacer y la implementación. Los focos nutrición, higiene y sustentabilidad son globales, pero la implantación de los programas se hace conforme a la realidad de las sociedades y comunidades. Esto fue otro de los cambios de la empresa en RSE, anteriormente cada país definía la estrategia sobre el tema, ahora existe un reordenamiento que permite optimizar recursos.
    “Las empresas están obligadas a ser lo más trasparentes posible y a ser responsables con el negocio. Nosotros damos difusión a lo que hacemos porque, además de ser solidarios, estas acciones son convenientes también para nuestra imagen y eso fortalece nuestros negocios, nos dan prestigio y reputación. Hay dos grandes públicos que valoran ese prestigio: el interno y el que está afuera de la compañía. Hacia adentro genera una motivación adicional porque las personas se sienten orgullosas de trabajar en una compañía responsable. Desde el punto de vista externo, están los medios, el Gobierno, las ONG, las asociaciones de consumidores, los líderes de opinión y las universidades. Ser percibido como socialmente responsable hace que todos estos actores nos habiliten a operar. Nos expone de una manera positiva. Tenemos una idea que subraya el presidente de la empresa y que sustenta toda nuestra política de responsabilidad corporativa: hacemos bien, al hacerlo bien”, concluye Smart.